Zamora y sus vinos: Un viaje desde una adaptación sobresaliente hasta un sobresaliente excepcional

Zamora y sus vinos: Un viaje desde una adaptación sobresaliente hasta un sobresaliente excepcional

Zamora y sus vinos: Un viaje desde una adaptación sobresaliente hasta un sobresaliente excepcional

Por David Rodríguez, tesorero de La Santa Merienda


En un sector amedrentado por moderadas cifras de consumo y una enorme competencia a nivel nacional e internacional, la singularidad se convierte para las bodegas en un vehículo necesario para llegar al éxito. Es en esta tierra donde confluyen estas singularidades, cuyo resultado son esos vinos de alta expresión, los que conocemos y los que todavía no.

La “Tempranillo Tinta de Toro” (no es mi intención abrir un viejo debate, recordemos que algunos enólogos la defienden como variedad autóctona y no adaptada) sería un ejemplo de esa adaptación sobresaliente de una uva al terruño y al clima, lo que hace realmente que nazca una verdadera personalidad de una uva distinta y que disfrutamos en cada copa. En Zamora se chatea “Tinta de Toro” ya que fue la pionera, es de la tierra y sobre todo nos encantan los caldos que crea.

No obstante en los últimos años empezamos a comprobar un auge de una uva que durante muchas décadas estuvo en claro retroceso, incluso al borde de su desaparición por el arranque de viñedos en la zona; estamos hablando de un sobresaliente excepcional, la “Juan García”. Solo es posible encontrarla en una parte del mundo, los Arribes del Duero. Eso hace que a través de ella se consigan vinos de calidad y sobre todo con tipicidad, el elemento diferenciador frente a los vinos de las variedades globalizadas, vinos únicos, con producciones limitadas y por tanto con un mayor valor añadido.

Esta fusión entre una uva separada de su origen, cultivada en otro territorio que adquiere una personalidad propia y una uva autóctona, única, con singularidades diferentes al resto; puede ser una perfecta analogía de lo que somos como asociación; únicos en el concepto pero reproduciendo con personalidad propia las nociones de la cultura y la gastronomía.

Comienzo por tanto una aventura de análisis y promoción (sin olvidar otras d.o. que ahora no menciono) de los vinos de nuestra tierra.
Bienvenidos a la tierra de los vinos con alma y personalidad. Bienvenidos a Zamora.
Bienvenidos a “La Santa Merienda”.

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