Y el Martes Santo el estómago pidió un descanso

Y el Martes Santo el estómago pidió un descanso

Y el Martes Santo el estómago pidió un descanso

Por Alberto Bailón, socio de La Santa Merienda


Ser zamorano en Semana Santa es muy duro, sobre todo para el estómago. El mío me ha pedido un respiro después de un duro fin de semana repleto de comidas con amigos y familiares. Las patatas con pata del Sábado de Dolores y el cocido del Domingo de Ramos parece que han podido momentáneamente con él.

Es Martes Santo por la tarde y salgo de la oficina. Este año la Semana Santa cae en Marzo y gracias a la luna voy disfrutar sin estrés… No coincide con el trimestre y eso me alivia. De camino a casa me cruzo con un par de chicas preparadas con la estameña blanca y el caperuz morado. Van camino de la Catedral para salir en La Procesión. No puedo evitar pensar cómo ha ido cambiando el papel de la mujer en la Semana Santa de Zamora a lo largo de mis 27 años de vida.

Aunque soy hermano del Vía Crucis, no voy a jugármela con mi estómago. No quiero imaginarme tener que salir corriendo del desfile… Cuando llego a casa llamo a Óscar y a mi hermana Miriam para ver donde están. Parecen que van a ver «La Despedida» en el Puente de Piedra y me invitan a verla con ellos. Me dispongo a salir pero parece que mi estómago no está por la labor. Vamos a esperar un poco más en casa.

La Opinión de Zamora de hoy está encima de la mesa. Eso me recuerda que, hace tiempo, leí que la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras celebra este año su 50 aniversario. Una de mis aficiones es la historia, conocer el porqué y la evolución de los acontecimientos que han marcado nuestra sociedad. Así que me puse a indagar un poco en internet sobre la historia de esta cofradía. 

 

La Hermandad Penitencial de las 7 palabras no era una procesión nada convencional. En sus primeros estatutos estaba prohibida la entrada a mayores de 30 años y los cargos directivos debían renunciar al llegar a esa edad. Además, estaba abierta tanto a hombres como a mujeres. Eso sí, curiosamente en esa época, el obispado no aprobó sus primeros estatutos y las mujeres no pudieron desfilar. 

La cofradía no lo tuvo nada fácil en ese primer desfile, ya que tuvo que salir escoltada. Además, no fue hasta 20 años después que se permitió, tal y como quisieron desde el inicio, que las mujeres pudiesen vestir la estameña y el caperuz de pana verde. Ver para creer, ¿Verdad? Fueron unos auténticos pioneros en cuanto a igualdad y en mantener un espíritu joven en la Semana Santa…  Lástima que una de esas dos partes no se haya mantenido.

Con el paso de los años algunas cofradías se han abierto a la plena incorporación de la mujer como cofrades. Incluso el Obispo habló sobre ello en la homilía del Domingo de Ramos avisando a las restantes cofradías y hermandades para que tomen cartas en el asunto. ¡Nosotros hicimos un vídeo para demostrar que la mujer puede hacer lo mismo que un hombre (aquí puedes verlo)! Espero que todo evolucione, al menos, como en los últimos 20 años. 

Las 23:00 h. y creo que mi estómago no quiere que salga de casa. En fin, parece que este año veré las procesiones del Martes Santo en La 8.

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