Una noche de Viernes Santo diferente y pasada por agua

Una noche de Viernes Santo diferente y pasada por agua

Una noche de Viernes Santo diferente y pasada por agua

Por Miriam Bailón, socia de La Santa Merienda y hermana de la Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias


Finaliza el Viernes Santo, esta vez un poco diferente (mi barriga me delata) y la intención es aprovechar y vivirlo de otra manera. Este año seré una espectadora más de la Piedad más bonita de Zamora: Nuestra Madre. Pero no ha podido ser, la lluvia no da tregua y las Redes Sociales rápidamente avisan de que se ha suspendido la procesión. Sin embargo, comentan que Nuestra Madre está lista para oír la Salve en el interior de la Iglesia de San Vicente.

La verdad es que después de casi 30 años recuerdo mojarme varias veces en esta procesión y ni os cuento del frío que hacía cuando íbamos por la Plaza de Alemania y soplaba el intenso aire gélido de Zamora.

Eso sí, como todavía era pequeñita mi madrina me abría su abrigo negro de pieles (algo bueno tenía que tener que no existiese vestimenta oficial, ¡te podías poner tu abrigo más calentito mientras fuese negro!) y me metía dentro. No os preocupéis por la vela, el aire de la Plaza de Alemania ya se había encargado de apagarla 😉

Y con los años hicieron algo maravilloso, al menos para mí que nunca había ido con caperuz. Se aprobó que hermanos y hermanas pudiésemos acompañar a Nuestra Madre todos uniformados de cofrades. Y os diré que desde aquel día no importa la lluvia, el frío o las horas sin dormir que lleves disfrutando de la Semana Santa de Zamora en la calle, porque bajo la estameña blanca y el caperuz de terciopelo negro todo se lleva mucho mejor.

Ahora solo queda pedir porque en 2019 pueda salir y disfrutarla como se merece y… ¿quién sabe? quizá haya una nueva cofrade, la diferencia es que esta vez me tocará abrigarla a mí 😉

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