Soledad, bendita tú eres entre todas

Soledad, bendita tú eres entre todas

Soledad, bendita tú eres entre todas

Por Alba Ferreras, socia de La Santa Merienda, hermana y directiva de la Cofradía de Jesús Nazareno (Vulgo Congregación)


Suena el despertador, pero remoloneo en la cama. Es Sábado Santo y los días ya van pesando. Son días de poco dormir y mucho disfrutar; como dice mi amigo Víctor: “invertir lo mínimo para disfrutar lo máximo”; y sin duda mi Semana Santa de este año ha sido un sin parar, pero qué bonito sin parar.

Hace unos meses se me presentó la oportunidad de colaborar con un equipo de personas entregadas a una Cofradía, y como siempre que pasa un tren yo decido subirme a él. Ni lo dudé, me sumé a este equipo humano que me recibieron con los brazos abiertos. Se presentaban unos meses de muchos viajes de ida y vuelta Madrid-Zamora, pues había que preparar y trabajar por la Cofradía de Jesús Nazareno. Sí, esa es, a la que pertenece mi Virgencita de la Soledad.

Pues bien, es hora de ver lo bonita que está mi Virgen esperando entre los muros de San Juan. Desperezo mis ojos y me preparo para el día, para un día que llevo viviendo desde los tres años, pero que este año será diferente. Paso por San Juan y bajo al NH Palacio del Duero, tenemos asamblea de La Santa Merienda y hay que aprobar y aportar ideas para que esta iniciativa siga adelante. La comida no defrauda, en «La Vinícola» nos juntamos en una mesa enorme y como os podéis imaginar no hay otro tema en boca que la Semana Santa que estamos viviendo.

Es hora de preparativos y es que hasta el previo a la procesión tiene su emoción, sentimiento que me marcaron mis padres cuando años atrás nos preparábamos los tres para acompañar a nuestra Virgen y yo lo vivía con nervios. Mi padre hacía sonar la corneta en la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Nazareno, mi madre y yo éramos fijas en las filas. Os podéis hacer una idea del porqué de mi devoción hacia esta Virgen y esta Cofradía.

¿Por qué no? Hablar de tradiciones y hacerlas tuyas. Este año mi padre forma parte de los cofrades de acera, mi madre sigue en esa fila, con las mismas amigas con las que nos reunimos todos los años para ir juntas a la procesión. Sí, porque las procesiones es mejor compartirlas con los tuyos, y yo este año tengo el honor de poder poner la huella que Ella seguirá.

 

La capucha cubre mi cara y ya estoy a su lado. Brilla. Busco a mi madre entre las filas, pues echo en falta su compañía y a las que me rodean en este día, pero sigo caminando pues estoy bien acompañada por mis ‘hermanos/as’. Sigo buscando, ahora en las aceras, mi padre, Fer, mis tíos, mis amig@s… Y sin darme cuenta estamos de vuelta a la Plaza Mayor, ¿ya?, esto se acaba y yo estoy deseando que llegue el próximo año.

 

Bendita tú eres entre todas.

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