Mirando a las Pajarrancas

Mirando a las Pajarrancas

Mirando a las Pajarrancas

Aunque el título parezca el de una película mala, no lo es.

En los primeros albores de la Semana Santa de esta ciudad los zamoranos, semasanteros de pro, no comienzan a desempolvar sus túnicas, ni a sacar sus medallones o sus enseres, ni tampoco empiezan a planificar la semana… No, el zamorano de toda la vida, el que de verdad está metido en esto de la Semana Santa, lo primero que mira es el tiempo. Que si la Aemet a dos semanas dice esto, que si Brasero en Antena 3 ha dicho todo lo contrario, que si miro en esta web que es internacional, que si miro en esta que nunca se equivoca… Y así se entretiene y cuenta los días el zamorano que sólo quiere que el tiempo le respete para lucir su túnica, llevar su Cristo o poder ver desfilar su procesión favorita.

Ahora ya metidos en esta semana de pre-pasión, con el Mozo asomando por la puerta de San Frontis, el zamorano comienza a mirar a las Pajarrancas. Sí, es lo que toca. Las Pajarrancas, ese punto entre el barrio de Carrascal y el horizonte. La margen izquierda de nuestra ciudad. Ese lugar que ya no es ciudad y es prácticamente Arribes del Duero. Ese lugar que para algunos existe y que para otros es una leyenda. Allá donde avanza nuestro Duero camino de su desembocadura portuguesa.

Las Pajarrancas, como si del hogar del Dios del tiempo se tratara, toma protagonismo durante los días previos al comienzo de nuestra semana. Parece ser, cuentan los mas viejos del lugar, que si comienza a llover allí es cuestión de tiempo que comience a llover en la ciudad.

En los últimos años nos hemos librado de la lluvia y las Pajarrancas nos han brindado unas condiciones climatológicas excelentes para nuestros días… pero, ¿qué pasara este año?

Hay que empezar a mirar a las Pajarrancas.

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