La Santa Merienda conquista Béjar

La Santa Merienda conquista Béjar

La Santa Merienda conquista Béjar

El pasado domingo, media docena de socios de La Santa Merienda nos fuimos de excursión a la villa salmantina de Béjar, donde se celebra con gran solemnidad la fiesta del Corpus Christi, día que está catalogado junto con las fiestas de septiembre en honor a Nuestra Señora del Castañar, como el más importante del año de la ciudad textil.

 

La mañana respetó y bajo el sol con brisa serrana nos recibió la ciudad que en la mañana del domingo celebra una gran procesión, donde desfilan los conocidos “Hombres de Musgo”. La leyenda que data del siglo XII cuando en tiempos de la reconquista los cristianos vestidos con musgo sobre sus armaduras consiguieron arrebatar la ciudad a los moros que la custodiaban en sus murallas. Este pasaje histórico es recordado a lo largo del fin de semana de Corpus, con representación de la leyenda, un gran mercado medieval y el “culmen” de la procesión del domingo. 

Cuando llegamos, según te adentras en las calles del casco histórico de Béjar, empiezas a ver cómo la gran mayoría de calles, esquinas y balcones, están engalanados, con banderas, murales, altares, flores y cientos de ramas de tomillo llenan las baldosas de las calles, destacando entre todos los adornos las alfombras de sal a colores en alguna de estas vías, como la calle Armas, haciendo una estampa única.

Pudimos contemplar la procesión en sus primeros compases tras salir de la Iglesia de Santa María, al igual que el Corpus de Zamora, aunque este año no ha habido procesión (sic). El desfile lo abre la representación de la tarasca, le sigue la asociación amigos de la capa española de Béjar, los niños de comunión y decenas de asociaciones y cofradías de la villa que preceden al Santísimo, también como en Zamora desfila en un carro triunfante, para cerrar el cortejo los hombres musgo que son ciudadanos de Béjar que ataviados con un traje íntegro de musgo aguantan estoicamente las casi tres horas de desfile en la calle.

 

Tras el desfile hubo tiempo para echar un vermouth acompañado por un pincho singular, tortilla de camarones, en Casa Armando, junto con un montado de calamares. En la plaza Mayor contemplamos, al filo de las dos de la tarde, el momento central de la procesión del musgo. Cuando el Santísimo es expuesto en un altar, en lo alto de la escalinata que accede a la Iglesia de El Salvador, y todas las banderas junto con los hombres del musgo pasan delante de Él haciendo reverencias antes de que se imparta la Bendición final al son del himno nacional, como en cualquier procesión por estas latitudes, y la procesión se de por concluida. Luego alguno de nuestros socios tuvo la oportunidad de abordar a uno de los hombres de musgo para posar junto a él.

Tras el buen sabor de boca de Bajar nos trasladamos para almorzar a Guijuelo, allí en el Pernil Ibérico degustamos, para empezar, una buena ración de Jamón de Bellota Ibérico con marchamo DO Origen Guijuelo, regado junto con vino de Rioja (Condado de Haro).

La comida la hicimos en el Restaurante Señorío Ibérico, un establecimiento que apenas lleva un año de vida y que se ha posicionado entre lo mejor del Guijuelo en los portales y redes gastronómicas. Parrillada de verduras, Pulpo al Señorío (a la plancha) y Presa (Bola) Ibérica a la brasa compusieron un menú que regamos con tinto DO Toro, Almirez de Teso de la Monja, y coronado por un postre exquisito, la tarta de yogur con mermelada de frutas (fresa y kiwi).

Parrillada de verduras
Pulpo al Señorío (a la plancha)
Presa (Bola) Ibérica a la brasa
Tarta de yogur con mermelada de frutas (fresa y kiwi)

Ante tan suculento menú, tocaba digerirlo. Y lo hicimos en las instalaciones de ANRAL Ibéricos. Una fábrica de jamones y embutidos de la empresa familiar que tiene nuestro vocal de gastronomía, Jaime Rebollo, que hizo de anfitrión para ver sobre el terreno todos los pasos que sigue la producción del jamón ibérico, una de las banderas de la dieta mediterránea, en una de sus cunas como es la de la comarca de Guijuelo, desde el despeine del cerdo hasta su posterior distribución en el mercado 24 meses (como mínimo) después.

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