La despedida del Martes Santo, una tradición más

La despedida del Martes Santo, una tradición más

La despedida del Martes Santo, una tradición más

Por Alejandra Hernández, socia de La Santa Merienda


Los días son muy intensos. Ya almacenamos un montón de nuevas anécdotas, lo que hace que el tiempo corra muy deprisa. A veces, demasiado. Así que, aunque parezca mentira… ¡Ya es Martes Santo!

Como un año más, vamos a bajar a la Plaza de Belén a ver la procesión. Aún recuerdo esas primeras veces que solo bajábamos las cuatro (mis amigas de siempre) a las 18:00 h. a coger el mejor sitio para ver la «despedida» (según pasas el Puente de Piedra a mano izquierda, ahora ya no dejan colocarse ahí). Hoy en día se ha unido un montón de gente más. Puedo decir, sin duda, que ya es una tradición.

Pero todavía queda tiempo, por lo que la primera parada del día es el Medieval. Hacía una tarde buenísima, perfecta para estar en su terraza viendo llegar a los herman@s de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis.

Además, había otro motivo para quedar en ese bar. ¿No te has enterado? ¡Salimos en el suplemento Degusta Castilla y León de El Norte de Castilla! Si no lo has visto aquí tienes el enlace. Ese día, se hicieron alguna de las fotos que se publicaron (La de Raúl con la túnica puesta merendando unas sopas de ajo con vino Paraje de los Bancales)

El grupo de mis amigos fue llegando progresivamente… ¡Ya estamos todos! Bajamos a la Plaza de Belén y nos colocamos en “nuestro sitio” (en los jardines). Allí podemos esperar sentados, ver las reverencias que el Nazareno y la Esperanza se hacen para despedirse y podemos salir fácilmente para acompañar a la Virgen a Cabañales.

Para hacer la espera más amena combinamos las risas y sucesos semanasanteros (acaparan todas las conversaciones de estos diez días) con unas patatas bravas, calamares y croquetas gracias al Restaurante Puente de Piedra. Cuando nos quisimos dar cuenta El Mozo ya estaba en la mitad del puente. Todos a nuestros sitios. Este año, he confirmado que me gusta más ver como cada paso se dirige a su destino que las propias reverencias.

 

Y despacito, al son de la música, acompañamos a La Esperanza a su casa de acogida. El barrio de Cabañales se engalana para recibirla y el momento se hace emotivo.

 

Sin darnos cuenta son casi las 00:00 h… La tarde se ha escapado en un abrir y cerrar de ojos. Pero aún queda día… ¡A ver las Siete Palabras!

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