Jueves Santo, mañana de tradiciones

Jueves Santo, mañana de tradiciones

Jueves Santo, mañana de tradiciones

Por Sara Argente, socia de La Santa Merienda y hermana de la Cofradía de la Virgen de la Esperanza


¡Por fin! Cada año, cuando empieza la Semana Santa, espero con ansia un día, un instante, el momento más especial de estos diez días para mí. La mañana del Jueves Santo.

El día empieza pronto. Es una mañana de tradiciones en el que el punto de partida siempre es el mismo: el ritual que sigo para vestirme. Es obligatorio vestir de riguroso luto y nosotras, hermanas de la Cofradía de la Esperanza, llevamos abrigo negro, mantilla y peineta, así como unos guantes blancos.

Una vez cumplido el ritual del atuendo, el siguiente paso es estar a las 10:00 h. en la puerta lateral del Convento de Cabañales. Desde allí se iniciará el desfile procesional para acompañar a nuestra Señora por las calles de Zamora y donde siempre quedo con todas las chicas (aunque alguna no suele llegar puntual ningún año…).

Pero este año, dentro de todo este ritual que se repite año tras año, algo ha cambiado. Una de las componentes del “clan de la Esperanza” no ha podido hacer este viaje con el resto. Pero no os preocupéis, no es nada grave, sino todo lo contrario. El año que viene seremos una más. La pequeña Sofía pertenece, incluso antes de nacer, a este ilustre clan.

Ya estamos todas en la puerta lateral del Convento, seguimos con la siguiente tradición que llevamos poniendo en práctica desde hace , aproximadamente, tres años: hacer voto de silencio durante el recorrido de la procesión. Ese tiempo sirve para escuchar a la mente y al corazón, en un mundo dominado por las prisas, así como para dar las gracias a nuestra Virgen por las virtudes concedidas y pedir que nos guarde y nos acompañe todo el año.

 

La procesión finaliza con el canto de la Salve mientras la imagen de la Virgen de la Esperanza entra en la Catedral, lugar donde reside todo el año y al que, cuando vuelvo a Zamora, siempre acudo. Es un momento cargado de emociones: la felicidad de acabar el desfile un año más, estar rodeada de personas a las que quieres, la admiración que te embarga al ver pasar a nuestra Señora y la esperanza de estar el año siguiente en el mismo sitio y con la misma gente.

Con la procesión acabada, las tradiciones aún no han acabado. Es momento de buscar a nuestros amigos y familiares para ir a tomar el vermut a la Calle de los Herreros.

Dicen los entendidos, que la Semana Santa de Zamora es austera, que es un tiempo de recogimiento, pero para mí la mañana de Jueves Santo es todo lo contrario. Es una mañana de alegría, de amigos y de familia, en la que predomina el color verde, color de la esperanza.

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