Incertidumbre del Viernes de Dolores

Incertidumbre del Viernes de Dolores

Incertidumbre del Viernes de Dolores

Por Alejandra Hernández, socia de La Santa Merienda 


Es Viernes de Dolores. Aunque amanezca en Madrid, en unas horas ya estaré en Zamora y todo empezará.

Las llamadas empiezan a media tarde, pero el plan es claro: hoy se cena en el Divino y se ve salir la procesión. Solo hay que concretar la hora ¿20:30 h. quedamos para bajar al Divino? Perfecto.

Toda la tarde lloviendo, ahora sí, ahora no… Pero yo estoy «tranquila», la previsión de mi teléfono dice que a las 23:00 h. deja de llover. A pesar de que mirando el cielo parece imposible, ¡yo confío en él!

El Divino está lleno, pero justo se queda libre una mesa. Ruly y Jaime están rápidos. !Es nuestra! Hay que buscar un sitio para Miriam, ella tiene que estar sentada (ahora mismo ya es más ancha que larga, ¡Y mira que es larga!)

Momento de pedir la cena: bocadillos para unos, montados para otros, unas tostas para Óscar…  Las conversaciones sólo giran en torno a lo que va a acontecer esta semana, nuestra semana.

Son las 22:20 h. y no parece que deje de llover. La gente espera en las aceras con sus paraguas, se resguarda en los portales. Nosotros nos vamos a la puerta de la Iglesia del Espíritu Santo. Nos gusta verla salir, ¡Qué mérito tiene sacar al Cristo por la puerta de su iglesia!

Miramos en las redes sociales a ver si dicen algo, whatsapp a amigos… Mucha incertidumbre… De repente, a las 22:45 h. deja de llover ¡Qué alegría! ¿Saldrán? Y por fin, se confirman los rumores ¡Qué sí, que sale! A los pocos minutos la campana ya está en la calle.

Parecía mentira que, tal y como estaba el día, pudiésemos ver la primera procesión de nuestra Semana Santa. Es hora de irnos para casa, ¿Tú crees?  Nos hemos quedado con ganas de más. Es el primer día y apetece. Además, es la primera procesión en estrenar el recorrido por la plaza de Arias Gonzalo. Tras acompañar a Miriam a casa, Jaime, Óscar y yo (los únicos que quedamos) tenemos claro el plan. De camino a Los Tilos nos encontramos con Javi, el padre de Óscar con su inseparable cámara, y es fácil convencerle para ver de nuevo la procesión. Un café y un chupito (los primeros de la semana) hacen la espera más agradable.

La Rúa del Silencio parece “el sitio” para verla. Allí ves las dos curvas.

Ahora sí, cuando el Cristo empieza la Cuesta del Mercadillo, nosotros nos retiramos… Mañana, el día empieza temprano.

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