“La hermandad se hace entre los desfiles alrededor de una buena mesa”

“La hermandad se hace entre los desfiles alrededor de una buena mesa”

“La hermandad se hace entre los desfiles alrededor de una buena mesa”

Si la Santa Merienda es una unión de pasiones (Semana Santa, Cultura y Gastronomía), el personaje que nos ocupa hoy también encarna la unión de esas pasiones pero en un escalón paralelo al qué, sobre el papel, podemos pensar. Se trata de un semanasantero, “cachorro”, al que vemos o intuimos cada madrugada del Viernes Santo con el pañuelo verde al cuello cargando bajo los banzos de Las Tres Marías y San Juan (Hipólito Pérez Calvo) en la Cofradía de Jesús Nazareno (Vulgo-Congregación), en La Mañana, por tanto que le gusta la Semana Santa es un hecho. Además es un miembro activo de todas aquellas actividades que el entorno del paso celebra (montajes, traslados, comidas, cenas y todos los ratos de convivencia que sean precisos) con lo que cumple lo de la gastronomía. Pero su pasión de verdad, es el diseño. Y en su brillante currículum destacan, sobremanera, los bares, restaurantes o tiendas delicatessen que llevan su impronta a lo largo y ancho del país. Vamos que no sólo le gusta la Semana Santa y comer (¿a quién no?), sino que le apasiona que el escenario donde comamos sea el idóneo. En el Museo de Semana Santa hacemos unas fotos a su paso y estamos con compañeros de La Caída que ya ultiman detalles sobre la mesa en estos días. La charla derrama Semana Santa por todas partes a una semana de que empiecen los desfiles procesionales. Llegamos al Liberten, una de sus obras hace cinco años, en pleno barrio de la Horta (un barrio de los de Semana Santa), allí al amparo de un café entendemos la vida y todas las circunstancias que rodean a una persona en Semana Santa y entendemos la vida desde el prisma de un diseñador de interiores que en el estudio de jóvenes creativos, creado por él, se gana la vida decorando viviendas, locales comerciales y de ocio donde la mezcla de las últimas tendencias de un mundo apasionante es capaz de generar ambientes únicos. Es Roberto Riego, del estudio que lleva su nombre.

P.- Bienvenido a La Santa Merienda, Roberto.

R.- Muchas gracias, supongo que estoy aquí porque soy cargador de Las Marías, muy de mi paso y muy de La Mañana, de Jesús Nazareno (Vulgo-Congregación), para nosotros La Mañana. No sé si muy semanasantero o no, pero sí soy cachorro, de pañuelo verde. Y luego soy diseñador de restaurantes. Si vosotros sois La Santa Merienda; Santa por la Semana Santa y Merienda por el comer… Yo, no sé si experto o no, pero sí que ya he diseñado numerosos restaurantes.

P.- ¿Qué tienen los cachorros de particular con respecto a otros?

R.- Si es cierto que en los últimos tiempos parece que está habiendo una afición hacia las Marías desde fuera del paso. Quizá sea por el cariño que mostramos los hermanos más allá de las siete horas de procesión. Nosotros somos de Las Marías los 365 días al año. Sufriendo y apoyándonos todo el año. Eso le da fortaleza al grupo y me imagino que los de fuera también lo notan con el paso de los años. Somos un paso donde los cargadores, a nada que ocurre, aparecen 20 tíos del paso, pequeños detalles que al grupo humano le fortalecen.

P.- ¿Cual es la historia semanasantera de Roberto Riego?

R.- Pues mira, yo tengo un hermano gemelo, se llama Javi, donde va uno va el otro. En casa lo hemos hablado con mi madre, mi padre por desgracia ya no está, alguna vez. Cuando subíamos a ver las procesiones desde el barrio sin estar apuntados a ninguna procesión, porque no éramos una casa donde hubiera mucha vivencia semanasantera, ya entonces siendo los dos muy pequeños cuando veíamos La Mañana era otra cosa. Decidimos apuntarnos a la Cofradía, nosotros somos los que igual aguantamos una lista de espera de 12 años, conseguimos que con poco más de 10 años, con el medallón de otros porque nos lo prestaban, salíamos y desde entonces pues oye que el paso nos llamaba la atención. Conocíamos a gente del paso y gracias a Miguel, el jefe de paso, pues nos apuntaron a la lista de espera. Y empezamos a cargar, primero como reserva para tapar huecos y luego ya de titular. Este año creo que hace ya 20 años los que llevo cargando, un año más que mi hermano. Y así es como a uno se le mete dentro esto de ser de Las Marías.

Restaurante San Vitero

P.- Del resto de la Semana Santa…

R.- Para mi la Semana Santa se queda ahí, en las Marías y en La Mañana y lo digo con mucho orgullo. Mi hermano sí es de la Vera Cruz y saca a mi hijo, yo he sido cofrade de la Tercera Caída pero en su día me quité. Pero en eso de que La Mañana es otra cosa, que dice nuestro amigo Ruly, no entra ningún desmerecimiento hacia otras cofradías, que conste. Hablar del Yacente es hablar de palabras mayores, la Buena Muerte creo que es la procesión por excelencia de Zamora, para mí. Pero La Mañana es eso, diferente, otra cosa y por eso yo soy de La Mañana. Pero insisto, todos contribuimos a hacer mejor la Semana Santa y a hacer una Zamora más grande.

P.- Y resulta, Roberto, que la Semana Santa se puede unir con la restauración…

R.- Vosotros, La Santa Merienda, sois el mejor ejemplo de que la Semana Santa y la gastronomía se pueden unir. Yo al final lo que hago es diseñar, con menor o mayor acierto, restaurantes, como este en el que nos encontramos, con una línea marcada, líneas puras Roberto Riego, que por suerte tienen ya bastante implantación en España y pronto, espero que la tengan a nivel internacional. Soy muy vanguardista viendo el diseño, soy de los que tanto en la cocina como en los diseños del interior del restaurante apuesto por el material clásico pero dándole una vuelta de tuerca. No puede faltar la materia prima de toda la vida, la madera tiene que estar, la piedra tiene que estar, el hierro tiene que estar… pero con diseños muy rectos, muy mínimal, muy marcados, muy limpios. Yo cuando hablo con mis clientes, por ejemplo el último proyecto que he hecho de Casa Fidel en San Vitero, les digo que porque hagan una obra no tienen que cambiar el menú, tienen que seguir la línea suya y jugar introduciendo algún plato que no pierda calidad, que conserve lo de siempre pero que igual tenga un par de ingredientes más y así es como, en mi opinión, se ligan la evolución de la cocina, sin perder el sabor de la tierra, con el diseño del restaurante. Y eso es lo que hago también en viviendas y otro tipo de locales. La madera tiene que estar pero hay muchas formas de poner la madera. Una recta bien marcada con una angulación de 45º seguida de una recta en 180º, es madera pero está en el S. XXI. Se trata de no perder la esencia de dónde venimos, pero estamos en 2018, caminamos hacia el futuro y tienes que avanzar, eso está claro. Respetando todo tipo de opiniones, en mi sector ahora se lleva mucho lo vintage pero yo me quedo y soy más de vanguardia.

P.- ¿Cuándo te dan un proyecto, la clave sería no perder la esencia?

R.- Eso es lo fundamental, o la esencia del restaurante o la esencia de la familia que lo regenta. En el caso de San Vitero lo han dicho. Estamos en casa y le hemos dado un enfoque muy moderno. Si tu tienes un restaurante desde hace 40 años tienes marcada su esencia, te tienes que modernizar, y no tengo que llegar yo para hacerte perder la identidad. Lo moderno no tiene porqué perder la esencia.

P.- Volviendo a la Semana Santa, el resto de días… ¿Cómo lo vives?

R.- Pues con mucha actividad, desde dos semanas antes que vestimos las faldillas del paso, el sábado de dolores que desde primera hora no paramos, porque es la cena del paso y por la mañana hemos ido a la Catedral a ver bajar los Cristos de las Angustias y las Injurias, luego por la tarde vamos con los pasos de la Tercera Caída desde el museo a San Lázaro, tomamos unas copas entre medias, una buena mesa de embutido y productos de la tierra con gente a la que ves durante el año y con gente a la que ves sólo estos días, con todos cuentas un montón de anécdotas… El Jueves Santo nosotros por ejemplo quedamos a ver la Esperanza salir, luego tenemos que hacer la planilla del paso y vamos juntos a almorzar. Y por la tarde tras la merienda nosotros nos vamos a casa a concentrarse para cargar el viernes. El domingo de resurrección venir al dos y pingada, ver los pasos por Balborraz cuando bajan y suben, ver a la banda “de la Cruz Roja” tocar el bolero de algodre… todo eso es parte de la Semana Santa.

P.- Veo que la gastronomía no falta…

R.- Es que no puede faltar, al fin y al cabo, en esos momentos gastronómicos es donde mejor rollo se crea entre los hermanos de una cofradía o, en nuestro caso, de nuestro paso. La mesa une y es lo que más hace hermandad. Se unen una pasión y una buena mesa… y qué más queremos. Es bueno que la gente entienda que mucha hermandad se hace entre los desfiles alrededor de una buena mesa.

P.- Contar todo esto es ver evolucionar la Semana Santa.

R.- Es que igual ver las procesiones es lo de menos, lo que importa son esos momentos en los que te juntas con los tuyos o esos actos que igual no todo el mundo conoce… Eso es lo que tiene que ser Semana Santa, ir aprendiendo con esos que son los tuyos a descubrir momentos, procesiones en tal o cual sitio, traslados de mesas, bajadas de cristos, cuando le cambian el manto a la Soledad… momentos que a mi, gracias a mis hermanos de paso, en particular a los hermanos Amigo, han hecho en estos últimos 20 años que yo esté mucho más enamorado de la Semana Santa que antes. Y eso lo tenemos que enseñar, a otros amigos, a mi hijo, a mi sobrina de dos años, así es cómo se crea la Semana Santa y cómo se crea la cantera de la Semana Santa. La Semana Santa de comer pipas en la fila, también lo es… pero cuando conoces la otra…. pues es distinta.

P.- Y así podemos comprender que degustar un dos y pingada en un sitio diáfano con gotelé en la pared no es lo mismo que en un espacio limpio, brillante, colorido….

R.- Es que es tal cual, ponte en el lugar  del visitante. Él ve los pasos montados con sus flores, su todo… se le escapa el duro trabajo que hay detrás, pues si piensas tu querrás disfrutar de tu comida en un sitio que te llame la atención porque tiene una línea de vanguardia y que comas lo que más conoces como una buena carne pero con un sabor de la cocina de hoy… eso es la evolución. Y algo de eso ya se ve en Zamora, cuando llega la Semana Santa veo a mis clientes con un gusanillo que no es sólo el tener que vender más, sino es enseñar lo mejor que tenemos. Si tienes que poner un cofrade encima de la barra para mostrarte mejor a la gente de fuera para tratar que ese cliente repita al año siguiente, pues también parece que en las cocinas se ponen las pilas estos días y hacen mejores cosas y claro, pues hay que agradecerlo porque es algo que disfrutamos todos.

Roberto Riego, también conocido como “Wiki” es propietario del estudio de interiores Roberto Riego. Te recomendamos que visites su web www.robertoriego.com para que veas una muestra numerosa de sus trabajos de interiorismo vanguardista realizados en los últimos años. Lo puedes encontrar también en su página de facebook. Además es uno de los cargadores de Las Tres Marías y San Juan, obra de Hipólito Pérez Calvo, escultor zamorano en 1971. Especial emoción transmite ver la entrada del paso en el Museo de Semana Santa o en el inicio de la reverencia en la Avenida de las Tres Cruces. Allí la banda de cornetas y tambores de Jesús Nazareno, al pasar por delante,  interpreta una marcha dedicada al grupo, creada en 2015, mientras los cargadores aplauden a la banda en pie desde fuera del paso.

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