El Museo de Semana Santa soñado

El Museo de Semana Santa soñado

El Museo de Semana Santa soñado

En los últimos meses asistimos a lo que parece que sí, que de una vez por todas, va a ser el germen del nuevo Museo de Semana Santa. En el horizonte se empieza a vislumbrar un recinto amplio donde unas mesas no choquen con otras hasta el punto que no sea una dificultad poder contemplar la exposición desde todos los ángulos posibles como pasa en el actual. Incluso parece que va a tener dos alturas, algo que podría favorecer que el visitante goce del esplendor que posee un grupo como “Crucifixión” y que es muy difícil entenderlo si no se ve en planta.

Hemos preguntado a nuestros socios cómo sería su Museo de Semana Santa ideal y estas son algunas de las conclusiones:

  • Todas las imágenes de la Semana Santa reunidas

El nuevo Museo nos gustaría que albergarse todas las imágenes de nuestra Semana Santa. Es cierto que muchas son parte del patrimonio de los templos religiosos, pero tendría que existir la manera de hacerlo posible. Quizás por medios visuales o incluso a través de un holograma, explicando sus características, origen, fecha, autor, así como señalando donde se encuentran para que el espectador pueda ir a visitarla.

La colocación de todas las imágenes sería respetando el orden de salida en nuestra Semana, empezando el Viernes de Dolores, y acabando por el Domingo de Resurrección.

Además, se tienen que abrir paso en el nuevo museo un buen número de enseres de las cofradías que también dan sentido a lo que cada una aporta a nuestra Semana Santa.

  • Museo de los cinco sentidos

Nos gustaría ver un museo interactivo, es decir, que aquella persona que entrase en él consiguiese sentir lo que siente un zamorano en estos días. Para ello, sería necesario estimular los cinco sentidos y no ser únicamente un «garaje» de pasos. Pensemos y demos pie para que con todo lo que se ponga el visitante se pueda sentir embaucado y parte de lo que está viendo cuando vayamos y compremos una entrada para ver el museo de Semana Santa:
– Oído: marchas fúnebres, toque de campanas, el Merlú, los hachones golpeando el suelo…
– Gusto: poder saborear almendras garrapiñadas, aceitadas, dos y pingada…
– Tacto: Poder tocar las telas de los diferentes trajes de Semana Santa, coger un hachón, meterse debajo de un paso
– Olfato: incienso, vela, teas…
– Vista: conseguir ver los pasos de cada procesión… pero en el momento oportuno.

  • La Semana Santa de la provincia

Por otro lado, creemos oportuno que el museo dedicase un espacio para mostrar a los asistentes otras semana santas de la provincia, como las de Toro, Bercianos de Aliste, Benavente, entre otras, a través de imágenes, algunos «enseres», explicaciones o vídeos de las distintas celebraciones.
procesiones.

  • Los escultores

Por último, es importante que dentro del Museo se dedique una sección o un apartado a los imagineros de nuestra Semana Santa, haciendo especial hincapié a los zamoranos, mostrando un poco su vida, su obra (otras obras reseñables) y su aportación a nuestra tierra.

¿Qué te parecen estas ideas? Seguro que a ti también se te ocurre alguna idea que pueda servir de inspiración a los arquitectos que finalmente sean los encargados de diseñar el nuevo Museo de Semana Santa.

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