Domingo de Resurreción: una mañana de Óscar

Domingo de Resurreción: una mañana de Óscar

Domingo de Resurreción: una mañana de Óscar

Por Jaime Rebollo, vocal de Cultura y Gastronomía de La Santa Merienda


El Domingo de Resurrección se madruga, se duerme poco… porque hay mucho que hacer. Primero trabajar un poco en la finca… y a una hora prudencial, volver a casa para vestirse como manda el día, de domingo, y zambullirse en el último baile semansantero de cada año. Y no, aunque lo pueda parecer, no es día de pena…

Bajando por San Torcuato, este año hacemos parada en el descanso de la Virgen en la Plaza de Santiago, un par de saludos y listo que me esperan en la Plaza para ser testigos del Encuentro. Ahora sigo con el Encuentro, pero deleitaros imaginando lo bien que sonaba el último “Getsemaní” de 2018, interpretado por Nacor Blanco. Si tuviera que dar premios al sonido de la Semana Santa, este año lo gana la banda de Álvaro Lozano. Tras ese disfrute me doy una carrerita que tengo a Ana y a Víctor esperándome en la Plaza Mayor, porque querían ver “EL MOMENTO” y es que así lo bautizó Víctor en el cocido que un grupo de amigos compartimos entre tertulia semanasantera el Domingo de Ramos en el San Esteban.

 

Cogemos sitio en el jardincillo de la trasera de San Juan para ver a Jesús de espaldas y a la Virgen mirándonos en el momento en que se encuentren. Vídeo de las cornetas y tambores, fotos a Javier Cuadrado, el tamborilero del “zorro”, porque como dice Óscar, hay que mantener las RRSS a tope… y creedme, sí, con creces hemos cumplido esta Semana Santa. Y entonces llegó la Virgen y fue el último Mater Mea… y mientras ella giraba, el Jesús de Ramón Álvarez, al son de Cordero de Dios entraba en la Plaza Mayor. Y llegó el momento, el Encuentro, los vítores, el himno, las campanas, las salvas, la pólvora, el confeti, los globos… Mira que ya de por sí la Resurrección es una cofradía que aumenta en cofrades, pero cada vez tiene más contenido a su alrededor, y se agradece. Y mientras sonaba «la suite sayaguesa«, un descubrimiento, caminamos hacia la Horta para, ahora sí, ver “El Final”.

 

El grupo lo formábamos los tres que estábamos mas Javi, Óscar y Miriam… Vimos la procesión entera otra vez, saludos, fotos, cada vez más gente… porque si me pongo a nombrarlos os aburriría un montón. Y llega el momento, Jesús y la Virgen entran en la Horta dando por concluida la Semana Santa de 2018, y entre el himno, los vítores y las salvas… ha empezado ya la cuenta atrás para lo que tenga que venir el año que viene.

 

Pero no, no se termina aquí, espera lo que sigue después, el celebrar el día en torno al dos y pingada, el aplaudir a las cornetas y tambores de Ciudad de Zamora por las marchas que tocan subiendo Balborraz en la recogida, echarse un baile con la Banda y partiendo de todo eso… iniciar un vermouth por la calle Los Herreros en compañía de los Coscarones y de Felipe el del kiosko, que supone, en un rato entrañable, mirar a lo que vivimos cada uno en Semana Santa, que es mucho.. pero sobretodo agradecer la oportunidad que tienes en la vida para encontrarse a un montón de gente sencilla y que me acojan en una mañana como ésta para poder echarte unas risas y pensar que cada vez queda menos para volverte a encontrar. Y repetir hasta la saciedad, qué bonita es la Semana Santa, que alrededor de una mesa encuentra momentos de hermandad tan grandes como los que dan ir en la fila o en el paso.

Por eso creo que este es el mejor vermouth que existe en todo el año en Zamora y por eso agradezco mucho aquella Semana Santa en la que me tuve que poner pesadísimo con Óscar para que me incorporara a estos momentos tan íntimos y especiales en los que como dice Javi “aquí sólo te van a invitar una vez”. Gracias amigos. ¡Salud!.

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