Domingo de Ramos, domingo de cocido

Domingo de Ramos, domingo de cocido

Domingo de Ramos, domingo de cocido

Por Óscar Coscarón, socio de La Santa Merienda


Es Domingo de Ramos y estoy en Zamora. Menos mal. La verdad es que este año ha habido momentos en los que pensé que no iba a poder estar en Zamora en Semana Santa. La culpa la tiene una futura personita que marcará mi vida a partir de ahora. Eso sí, se comportó, se aguantó, se colocó y nos permitió, a Miriam y a mí, disfrutar de estos días con amigos y familia.

Pero vamos al día que nos compete, Domingo de Ramos. El día en que los niños de Zamora desfilan por primera vez en una procesión, el día en el que hay que estrenar alguna prenda de ropa, el día del Pregón oficial de la Semana Santa de Zamora, el día que los zamoranos lucen sus mejores galas… Pero la verdad, nada de eso era lo que más me importaba. Ese día, desde hace ya algunos años, un grupo de amigos nos juntamos a comer en el San Esteban un cocido.

Pero el día empezó antes. Mientras parte del grupo iban al Pregón (Juan, Víctor y Jaime incluso fueron a la Procesión de Palmas), otros nos fuimos a tomar un vermú. Primera parada en el Colmado: caña y tapa mientras espero a Pintas. Se une Alberto y nos vamos a Los Caprichos de Menéses. Última parada en Al Siguiente, donde ya nos reunimos todos.

Llegamos al San Esteban. Haga frío, calor, llueva, nieve… Manolo siempre nos trae la sopa (deliciosa), la carne, la berza, los garbanzos y los rellenos, ¡Un espectáculo! De postre, este año hemos cambiado y comimos un arroz con leche que nos encantó, salvo a David que en realidad le gusta la leche con arroz… Chupitos varios, cafés, copas… Una velada maravillosa de los 13 que este año fuimos – curioso número para sentarse a la mesa en estos días, pero tranquillo, no hubo ningún traidor -.

Si me preguntas que es lo que hubiera echado de menos si no hubiese podido ir a Zamora, ¡Claro que echaría de menos las procesiones! pero en realidad, son estos momentos. Sentarme a la mesa con amigos, discutir de aspectos de la Semana Santa (los que me conozcáis sabéis que no me gusta nada discutir y mostrar mi opinión…), pensar nuevas procesiones (sí, las hay y muy originales, lo que pasa es que eso no lo voy a contar aquí), brindar por las nuevas alegrías que nos regala la vida… En definitiva, estar rodeado de buena gente con la que, debido a los devenires de la vida, no puedo estar junto a ella todo lo que quisiera.

Como todos los años, hubo votaciones, gritos, enfados, risas… Lo de año tras año que no me canso de repetir. Ahora, es momento de ir a ver la procesión. Porque sí, hay que verla. Nos colocamos en la Calle Pianista Berdión. Desde ahí grabo el vídeo para nuestras Redes Sociales. Trabajo hecho.

¡Vámonos a una terraza! ¡Está todo hasta la bandera! La verdad es que el día acompaña. Al final, llegamos a la Plaza de Viriato y entramos al Aureto. Llega Miriam y la acompaño a ver entrar la procesión para esperar a Marta, su prima pequeña, que salía.

¿Qué hora es? Las 19:45 h. hora de irse. Tengo que coger el tren para volver a Madrid. Un viaje de ida y vuelta, el Lunes estaré aquí a las 17:30 h. Es Lunes Santo y «la peque» nos ha dejado disfrutar de la última Semana Santa de los dos solos. Habrá que disfrutarla.

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